CrioNiñoChavalZagalico
Aquel dia no tuvo hambre. No le apetecía echarse nada a la boca porque las pocas patatas que había comido por la mañana le quitaron el apetito. A decir verdad ese mismo dia surgió una pregunta en su cabecita de once años. ¿Por qué comer tanto? ¡Con la mitad de lo que consumia tenía más que suficiente! Pensó que muchas veces eran cosas que veia las que le hacían acercarse a la despensa . Despensa , bonita palabra. Lugar donde se almacenan alimentos , por norma general suele mantener una buena temperatura y un grado de humedad bajo. ¿Cuánta gente disponía de esta maravillosa habitación en su casa? ¿Quién necesita además de lo que come en la semana otro lugar más para guardar? No alcanzaba a entender y la respuesta que buscaba era diferente al "pos por si acaso" de su padre. El paso siguiente fue interesarse por el tiempo que podrían durar esos productos allí guardados. Él mismo había comprobado que mamá tenía latas que hacía más de un año que conservaba. Todo un surtido variado de "tentempiés" que abarcaba desde los típicos michirones en escabeche a las más sencillas aceitunas rellenas de anchoa. Eso le trajo algo a la memoria. Hacía unos dias que no veia al chico de la corbata. El chico de la corbata no le conocía. Le admiraba en secreto. Él también quería ir todo el dia en la bici y tirar globos de agua a las chiquillas que paseaban por el parque comiendo chuches. El chico vestia camiseta, bermudas y unas preciosas chancletas color amarillo fosforescente. Le oyó decir a una persona mayor en una ocasión que en su casa nunca había comida. Siempre que se sentaba a comer se acordaba de su expresión, su rostro, su delgadez. Se preguntaba si los padres de aquel niño no trabajaban. Quizá su madre estuviese enferma. O a lo peor no tenía ni madre. Tampoco conseguía comprender. La sobremesa era algo desconcertante . La combinación de sopor con ración televisivo-informativa producía en su cerebro estados casi catatónicos que provocaban en su imaginación grandes viajes. Mientras contemplaba a toda esa gente sonriente. Cuando asumía que tenía que comprar un producto por simple orden publicitaria. Tal y como su personaje animado favorito le contaba excelencias sobre un parque temático gigante , él volaba sobre los andes . Soñaba que bajaba lentamente desde el cielo para saludar a dos campesinos. Que el sol brillaba. Que no tenía miedo de nada.
¿continuará?

Soy yo con mis mejores momentos y los peores también. No pretendo convencer a nadie de nada ni mucho menos ofender. Salud.
Sara dijo
hola david, gracias por tu comentario.
Despensa? si, bonita palabra.
saludos
3 Agosto 2005 | 11:20 PM